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lunes, 27 de noviembre de 2017

Lo Que Pasa Cuando Tienes Una Madre Punk


Cada vez que veo a un hombre jaleando a su pareja, comportándose como su más entusiasta animador, tengo más claro que yo quiero recibir también esa clase de admiración grandilocuente.

Superlativa.

Exagerada.

Llamativa y destellante como la purpurina.

De abuela.

La clase de halagos que hasta te dan un poco de apuro porque sabes que están pasados de frenada. Pero qué demonios, ¿y lo absolutamente fabulosa que te hacen sentir?

"¿Pero Qué Me Has Hecho, Mamá?" Lo Que pasa Cuando Tienes Una Madre Punk

Para poder entender el porqué de esta sed de cumplidos he mirado hacia donde se suele mirar en estos casos. Hacia la relación con mi madre. Como diría ella misma con grandes dosis de sarcasmo, ¿quién mejor que una madre para cargarle las culpas de cualquier pseudotrauma?

Antes de seguir he de aclarar que por madre punk no me refiero a una señora fan de The Ramones sino a una mujer con una actitud hacia la maternidad muy poco edulcorada. Te pondré un ejemplo:

Mi madre punk lo pasaba en grande haciéndose la muerta delante de mi desconsolada hermana -que entonces solo tenía tres años- hasta que la pobrecita un día se lo contó a mi padre y este paró en seco el macabro jueguecito.

Es cierto que una madre que jamás nos ha colocado en el centro del universo nos ha ahorrado a  mis hermanos y a mí toneladas de frustración. Esa que sufren los hijos de madres más complacientes cuando tienen que salir al mundo y darse de bruces con el hecho de que fuera de las paredes de su casa nadie los trata como seres extraordinarios.

La mía nunca nos ha dicho ni a mis hermanos ni a mí que éramos los niños más guapos ni los más listos. Siempre nos ha mantenido escrupulosamente alejados del perímetro de las adulaciones. Con ello nos ha hecho sin duda uno de los mejores regalos que nos hubiera podido hacer. No hay más que ver cuánto adulto mimado anda por ahí haciendo frente como puede al fiasco de no entender por qué los demás no pueden ver lo especiales que son. 

Aún así, puedo decirte por propia experiencia que la racanería en halagos de una madre punk nunca terminas de aceptarla del todo.

"-Hoy mamá me ha dicho que estoy muy guapa.

-¿En serio? Pues debes estar impresionante." 

Esta u otra ironía por el estilo se han convertido en una de las bromas favoritas de mi familia.

La otra es recordar cuando mi madre punk refiriéndose a su prole dijo aquello de "mis hijos y Mariola". 

(Encima tengo que cargar con el sambenito de ser la rarita de la casa. ¿Cómo nos les voy a parecer rara si por lo visto no soy de la familia?).

No pasa nada. Estoy bien. Gracias por preguntar.

De la rama de mi madre nos viene ese humor tan punk, no apto para espíritus de piel fina y poca cintura. No, no es fácil formar parte de mi familia. Luego no vengas a darme la lata con que no te avisé. Llorica.

El contrapunto cariñoso lo ponía mi padre, que por cierto a la primera a la que nunca le escatimó una palabra bonita fue a mi madre. (Siempre he sospechado que ella es de largo la más lista de todos nosotros).


Una Madre Punk Predica Con El Ejemplo

Una madre punk no motiva a sus hijos embobándolos con falsas lisonjas. Una madre punk empodera a su prole con el ejemplo.

Estas son algunas de las cosas que más admiro de mi madre punk:

-A los 40 años, y habiendo sido siempre un pibón presumido, una artritis reumatoide galopante le cambió la vida (mi madre punk tiene tantas prótesis de titanio en su cuerpo que la llamamos cariñosamente Robocop). Sin embargo la enfermedad nunca ha podido quebrar su espíritu: es de esas personas que transforman su dolor en energía. Conozco a pocas personas tan físicamente activas y mentalmente jóvenes como ella. Pero sí conozco a unas cuantas que no paran de quejarse por mucho menos.

-Jamás se ha dejado vencer por la desidia. Mi madre punk es una de las mujeres de su edad más elegantes y con más clase que conozco. 

-Es impecablemente amable y respetuosa con los demás. Y hace gala de una simpatía tan carismática que ya la quisieran para sí muchos miembros del cuerpo diplomático. En consecuencia, cuando murió mi padre hace tres años, el tanatorio parecía un centro comercial durante el Black Friday, tal fue la afluencia de gente que se pasó por allí a compartir ese momento con nosotros. 

-Mi madre punk siempre ha adoptado un estilo sereno a la hora de practicar la maternidad. Nada de gestos belenestebanianos del tipo "yo por mi hija mato". 

-Mi madre punk nos ha hecho sentir siempre amados y cuidados de una manera que nos ha impermeabilizado de las secuelas letales en la autoestima (ya sea por defecto o por exceso de atención) que llenan cada día las consultas de los psiquiatras.


Jaléame y Te Seré (Casi) Siempre Fiel

Querida mamá, este boot camp ha estado muy bien. Has hecho de mí una ninja de la vida. Cero pusilánime y con una resiliencia a prueba de granadas de mano. Independiente y sin esa tóxica inclinación al victimismo que es tan popular en nuestros días.

Puedes tener la satisfacción del trabajo bien hecho: Hace ya mucho tiempo que pasó el peligro de que por culpa de una adoración desenfrenada me convirtiera en una princesa despótica y caprichosa. 

Por eso, aunque siempre me has hecho sentir que me apoyas y valoras, yo lo que quiero ahora es oírlo. Oírlo mucho, alto y fuerte.

Comprendo que como llevas tanto tiempo ejerciendo de madre punk cambiar a estas alturas sería como pedirle a Iggy Pop que se ponga camisetas de Hello Kitty! (en las raras ocasiones en las que cubre su torso).

Así que este es mi plan:

He decidido que además de en los seguidores de este blog, de cuyos halagos nunca me canso, voy a poner mis anhelos en encontrar un hombre que incluso observándome a distancia de microscopio (distancia a la que nadie sale bien) siga poniendo el foco en lo bueno. 

Y no solo eso, quiero uno de los que expresan su admiración a lo grande.

Con vitoreo, glitter y lluvia de confeti.

En definitiva, un cheerleader incondicional.

Ya sabes, como lo era papá contigo. Ese hombre de bien, fuerte y formal que elegiste como marido. Otra lección de vida por la que tengo que darte las gracias.




¿Tienes una madre punk? ¿Eres tú misma una madre punk o eres de las sobreprotectoras?




6 comentarios :

  1. Pues mi madre nunca se me hubiera ocurrido etiquetarla como «punk» pero lo era ya que jamás ha sido de esas madres que solo hacen que alagar a sus hijos o sobreprotegerlos pero no por eso sentimos el hecho de no sentirnos inmensamente queridos a pesar de que no era una mujer dada a halagos hacía que de otras formas nos sintieramos queridos esto lo adoraba de ella, que por el contrario para esas cosas al igual que tu ya teníamos a mi padre que era un pelota y un besucón, ja ja ja y que presumía de «perlas» con todo el mundo y su primera y preferida «perla» siempre fue mi madre y después sus hijas!!!!


    Besos

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  2. Me ha parecido una entrada preciosa, Mariola. A mi no me gusta encasillarme, yo intento ser la mejor madre que puedo, con mucho cariño, kilos de paciencia pero a la vez poniendo orden en las cosas. Y de momento, aunque se que no soy perfecta, estoy contenta con los resultados.

    ¡Un besote!

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  3. No Mariola, mi madre no era una madre punk como la tuya, pero tampoco me bañaba en halagos si no que me enseñó a ser realista y fuerte y a que tengo defectos y virtudes como todos y que lo importante es ser feliz y disfrutar de la vida al máximo.
    Sin duda, si un día soy madre me gustaría ser como la mía.

    Un post maravilloso. Poco a poco me voy poniendo al día. Un besote linda!

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  4. Mi madre también tiene ese punto antilisonjero, aunque no le daba a las bromas, pero sí que nos ha hablado siempre con franqueza, sin sobreprotegernos, y dejándonos que nos tropecemos solas. Nos ha transmitido fuerza, coraje, capacidad de adaptación, no rendirse ante la dversidad, y muchas más cosas positivas.
    Besos!

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  5. Mi madre es la persona mas exigente y dificil de contentar que conozco... quizá ha sido su manera de educarnos pero creo que resultó un acierto. La sobreprotección es muy peligrosa y cuando te encaras a la vida sin ella lo puedes pagar caro
    Un besote

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  6. ¡A mí me encanta tu madre y tu familia entera! Mi madre desde bien pequeña, no ha querido que pasase por lo que ella pasó y me ha inculcado el que sea una persona fuerte e independiente. Y así creo que soy.

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