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jueves, 24 de mayo de 2012

Encrespamiento en Capri



Ahora que llega el verano, el encrespamiento anda por ahí frotándose las manos: El mar y la playa son sus territorios preferidos para hacer de las suyas; para intentar convertir en un infierno hasta el destino más paradisíaco. Esto lo saben muy bien las miles de mujeres de pelo rizado y ondulado que, de nuevo este año, tendrán que cargar con él como indeseable compañero de viaje. Como todas ellas, dos de mis mejores amigas, Carmen y Cheli, son también del club de las Incansables Luchadoras Contra el Encrespamiento.

Entre todas las experiencias que hemos vivido juntas, quiero hablaros en este post de unas maravillosas vacaciones que disfrutamos en Capri, Italia. Capri es una de las islas más bellas del mediterráneo y con más glamour por metro cuadrado. Por su piazzetta han pasado Jackie O, Elisabeth Taylor y Richard Burton, Brigitte Bardot, Maria Callas, Grace Kelly; y a día de hoy se pueden ver top models, diseñadores de moda, actores y actrices; vamos, como para pasearte por allí con el pelo reseco, ingobernable y sin brillo.


Te estarás preguntando cómo hicieron mis amigas para mantener a raya a su enemigo aquellos días; cómo lograron, a pesar de la brisa, del calor, del mar y de la humedad, disfrutar de la Dolce Vita sin sufrir demasiado por su capelli increspati. La explicación está en el arsenal anti-encrespamiento -planchas, secadores, sérums, mascarillas, peines, cepillos- que habían reunido y que Cheli guardaba celosamente en un trolley del que no se separó en ningún momento desde el aeropuerto de Madrid hasta el hotel de Capri. Cada día, al caer la tarde, la habitación que ambas compartían se transformaba en un auténtico campo de batalla donde se libraba una guerra sin cuartel contra el encrespamiento. Vencerle les llevaba un par de horas pero ellas lo asumían, junto al ir de viaje cargadas con una maleta extra, como el inevitable peaje que debían pagar para no estar constantemente enfadadas con su pelo.

Pero todas estas incomodidades tuvieron lugar antes de la irrupción de la queratina en sus vidas, todo un milagro que ha marcado un antes y un después en la relación con su pelo. Ellas mismas nos lo cuentan:

¿Qué tipo de pelo tienes?

Carmen: Muy fino, rizado, seco y encrespado.
Cheli: Grueso, rizado y encrespado; creo que de todo, esto último es lo peor.

Sé que has sufrido mucho para domarlo definitivamente y que has probado de todo. Cuéntanos cómo ha sido tu cruzada contra el encrespamiento.

Carmen: Lo primero, imposible lavarme el pelo y no usar mascarillas... si no las usara me costaría mucho desenredarlo y me quedaría sin brillo y muy seco. También he usado siempre productos sin aclarado para facilitar la hidratación, y la plancha, claro... esa gran aliada hasta que surgió el milagro de la queratina...


Carmen Liñán Pulido
Cheli: Para mí tener el pelo encrespado significa que, de cara a la gente, parece que eres una persona descuidada con tu imagen. Desde que tenía doce años me he hecho de todo, como las famosas togas; he utilizado secadores con cepillo, planchas... ¡menos mal que tengo mucha cantidad! Antes de que existiera el alisado japonés había otro tipo y yo también lo probé.

Ahora eres una fan absoluta de la queratina, pero hay muchos tipos de queratina, ¿tú cuál usas? ¿te la aplicas tú misma en casa o tienes que ir a la peluquería?

Carmen: Me quedo con la queratina de origen brasileño -la que da su nombre al alisado brasileño- que suele llevar algunos ingredientes naturales que potencian la hidratación, como el aceite de aguacate. Me lo hacen en la peluquería, antes era muy caro pero ya hay múltiples ofertas a precios muy asequibles.

Cheli: Descubrí el alisado brasileño en El Salvador y me lo hice allí, luego repetí en España. Soy bastante mañosa así que últimamente me lo hago yo sola en casa con una queratina que compré, y aunque no es exactamente la brasileña, estoy encantada con los resultados; me la pongo cada dos meses, y el pelo no se me encrespa nada. Pero aún así, quiero hacer unas averiguaciones por internet para conseguir la auténtica brasileña la próxima vez, ya que es la mejor y la más hidratante.


Cheli Pascual de Zulueta
¿Cómo cuidas tu pelo a diario, tienes algún truco que quieras compartir con La Macedonia?

Carmen: Ahora uso champús sin sulfatos o de Ph neutro y mascarillas especiales muy hidratantes que potencian la duración del tratamiento de queratina. En verano bajo a la playa con la mascarilla sin aclarar y a veces incluso la uso con el pelo seco, para protegerlo del sol, hidratarlo y conseguir prolongar los efectos de la queratina.

Cheli: Como tengo el pelo muy seco, suelo utilizar una mascarilla con queratina todas las semanas y me la dejo puesta durante veinte minutos... También acabo de descubrir una mascarilla de hoja de olivo que es la bomba, te deja el pelo sedoso y muy brillante, es aconsejable para quienes tengan el pelo seco y las puntas abiertas... ¡y además es muy baratita!  

¡Bueno, audaces combatientes de la guerra contra el pelo fosco, parece que hay esperanza! Los testimonios de Cheli y Carmen bien podrían titularse "del infierno del encrespamiento al milagro de la queratina"; sus reacciones la primera vez que la probaron eran de absoluta felicidad, "¿tú sabes lo que es para mí salir de la ducha con el pelo liso? ¿no tener que pasarme la plancha?" Carmen, de hecho, dice que la queratina es "como una cirujía para el pelo encrespado", comparando lo que ella siente ahora con la alegría y la satisfacción que puede sentir una mujer con poco pecho al descubrirse un día un fabuloso escote gracias a una operación de aumento de busto.  


Así que no permitas que el maldito encrespamiento controle tu vida, ni en verano ni en invierno. Domínalo con queratina. Pero sobre todo, con mucha actitud. Y si no, fíjate en Carmen. Ante la insistencia de todos los italianos e italianas que abarrotaban uno de los locales de música napolitana en directo más famosos de Capri, dejó la vergüenza a un lado y accedió a que la subieran a una mesa a bailar "El Porompompero" -éramos las únicas españolas que había en el local y eso nos convirtió, en cuanto los dueños se enteraron, en el centro de atención- saliendo del trance más que airosa.

Lo que a día de hoy sigo sin entender es como terminé yo también bailando flamenco sobre otra mesa -aclaro desde aquí que apenas pruebo el alcohol-, con unas sandalias de cuña tan altas que ponían mi vida en peligro con cada movimiento de cadera. Todo sea por mantener alto el pabellón de las españolas en Italia... 

Ciao, bellas! Ciao, capelli increspati!

Carmen (de espaldas) y yo, en la taberna de Capri





2 comentarios :

  1. lo que mejor de todo es el campo de batalla. Nada menos que Capri!!! Allí quisiera yo librar todas mis guerras

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  2. ¡Ayssssssssss, La Dolce Vita... engancha...!

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